Ayer la hierba tenía el mismo verde que el de hace catorce años, en el parque de nuestra despedida.
Me pregunto si aún recuerdas aquel primer beso.
Aquel que nos dimos cuando nuestra edad se abría a la vida y todo parecía tan lejano.
Yo no lo hice, tampoco te dije lo contrario.
Me reías, me elevabas y, sobretodo, me seguías.
Son tus promesas de no olvidarme, las que dibujan mi sombra cuando todos me olvidan.
Nunca te eché de menos.
Medías cada día nuestra altura, regocijándote que yo ya no crecería.
Predecías futuros alentadores, grandes hazañas, nuestra permanencia en la Historia.
Decías que yo tendría un novio poeta, que mi existencia cambiaría el mundo.
Después te tornabas airoso, envilecido por mi silencio.
Fué más tarde que me dí cuenta de las palabras que esperabas.
¿Sabes? la Indiferencia ahora duerme cada noche en mi costado.
No sabe que existo.
No sabe de mí.
Crescer é perigoso menina...
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