martes, 29 de abril de 2014

"BOLERO SIN VOZ"

Te echo de menos:
cuando la vida me da un revès y me hace daño,
cuando las flores tienen olor a desengaño,
cuando el azul se vuelve gris
...te echo de menos.

Y si de repente la vida juega a premiarme
...te echo de menos,
si las sonrisas vienen corriendo para quedarse...
si soy feliz,
también te echo de menos.

No es melancolìa temporal el extrañarte
es màs bien necesidad por reencontrarte
me he dado cuenta que olvidar
no va conmigo.

Te echo de menos:
si por un casual el sol se pone del otro lado
y todo es oscuridad, todo es extraño
cuando la suerte se divierte en despistar
...te echo de menos.

Si el arco-iris busca un refugio en mi ventana
invitándome a soñar con un mañana
donde no exista soledad por tu abandono
en ese instante, yo...
también te echo de menos.

No es costumbre racional el necesitarte
es sólo la certeza de no negarme
que en tanto tiempo de parón
aún es por tí este latir.

En cada tramo de mis horas
en cada llanto y en cada broma
en cualquier exhalo de mi respirar
...te echo de menos.

viernes, 4 de abril de 2014

De vez en cuando me siento delante de tu portal.
No siempre.

Sólo en esos días en que uno necesita "ir a casa".
Me siento y enciendo un cigarro con la tenue esperanza de fumárnoslo a medias.

Toda tu calle huele a Mayo del 2010.
Si la nostalgia dejase de gritarme, creo que podría escuchar nuestras voces, nuestras risas...también nuestros reproches.
Si mi locura dejase de protegerte, creo que podría escuchar cada una de mis lágrimas.

Cerré aquella puerta creyendo dejarlas dentro, pero si he de ser sincera tu ausencia también me hace llorar.
Es entonces cuando me pregunto cual es la diferencia del "dolor contigo" al "dolor sin ti".

Miro mi reloj imaginario y empiezo a sentir la impaciencia de no verte salir. 
¿Sabes?...como siempre aquí está lloviendo y detesto la impuntualidad.

Jugueteo con las puntas de mi pelo mientras intento ver si hay luz en tu ventana.
Cierro los ojos intentando adivinar tus pasos por la escalera.

De vez en cuando me siento delante de tu portal.
No siempre.

Sólo en esos días en que se me olvida que hace 152 días que te fuiste.
Me siento y enciendo un cigarro con la leve esperanza de que tú también, de vez en cuando,
te acuerdes de mí.