jueves, 30 de diciembre de 2010

Tic...tac...

Se cerraron nuevamente las ventanas, asfixiando sus córneas y su esperanza.
Es dificil volver a empezar, cuando no se tienen las ganas precisas.
Un mal día, las cosas se tornan distintas, cambian las personas, se aburren de tu voz, se cansan de tu firmamento particular, giran las prioridades, se enfrían las complicidades... sin que puedas hacer nada.
No sé de quién era la canción que rezaba que " el camino se hace andando, pero un desierto es un desierto" ( siempre he sido fatal para recordar ese tipo de cosas)
Sus desiertos son inmensos y extremos, desprovistos de oasis y cantimploras, de noches sin estrellas y escorpiones sibilinos.
Sus desiertos son eternos.
Su sofá, se ha vuelto callado y taciturno. Ya carece de emoción.
Inventando nuevas maneras de pasar las horas muertas, se ha encontrado con viejos enemigos.
Aquellos que la atormentaban en la temida hora de dormir, aquellos que azuzaban inquietudes con situaciones inverosímiles, aquellos que no debieron volver y, sin embargo, volvieron.
Le aventuran nuevos horizontes de colores alegres y  ella asiente con ridículas sonrisas, aunque sabe que es mentira, se conoce. Sabe que ya nada va a llegar.
Se pregunta una y mil veces que le falta para estar donde quiere estar y entonces, comprende que le falta TODO.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Se dice que estoy triste...

No sabía que me leía tanta gente. (Gracias...o perdón )
Algunos me habéis preguntado si todo está en su sitio ( si es que alguna vez hubo un sitio)
Este ha sido un año de lo más extraño, lo empecé corriendo descalza por el bosque y lo terminé sentada bajo un árbol con los pies llenos de llagas.
Un año que me  he encontrado con todo tipo de sentimientos. Desconocidos, inesperados, rabiosamente incontrolados... pero sentimientos, al fin y al cabo, eso hace que me sienta parte de este mundo, del que a veces necesito descansar.
No todo lo que escribo tiene que ver conmigo. Llevo cronificada una curiosidad por todo lo que me rodea y las historias de los demás, no me dejan indiferente.
He de reconocer, que tampoco soy siempre la alegría de la huerta .
Mi nube gris llega de vez en cuando, arrasando todo a su paso, llevándose por delante las paredes levantadas, haciéndo que cualquiera que gire alredor de mi mundo, tenga ganas de que se lo trague la tierra...o me trague a mí ( más bien lo segundo)
Pesan a veces los años, pesa la balaza de vivir en el equilibrio y me peso yo.
A parte de eso, me considero afortunada de la vida que he llevado.
 El  faranduleo del que vivo,  me ha abierto  puertas a personalidades diversas y geniales , haciéndo de mis días, un cuento distinto.
Mi  poca gente, la de siempre y la que he ido montando en mi camión de mudanza, ha sabido sacar de mí lo mejor que tengo, aunque había días que no había de donde sacar.
Mis poquitos amigos, me han querido, aún sabiendo de mis diablos internos, de mis manías absurdas y mis fragilidades más peligrosas.
Los poquísimos que han pasado de amigos, me han enseñado que los silencios son a veces, los mejores compañeros.
No. No estoy triste, aunque a veces me lamente de mi mala suerte. Aunque a veces sea una perra atropellada por la infame ingenuidad.




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domingo, 26 de diciembre de 2010

-¡ Cállate, rata ! ¡ vuelve a tu alcantarilla !

La noche que decidió perderse, era una noche de tantas.
 Estrujaba la esponja sobre la piel llena de arañazos, con el único sonido de su propia respiración.
Ni todo el jabón del mundo podía limpiar su conciencia, únicamente silenciada, por la resaca del champán.
Estaba sorda, muda y con el alma hecha jirones. 
- ¿ Dónde estabas para impedir que me arrojara al vacio? - susurró para sus adentros.
- Quiero secarme al sol y luego arrancarme la epidermis a tiras.
Empezaba a sentirse hambrienta de dolor ajeno.
Un proyectil salido de la nada, impactó contra su naturaleza bondadosa, desintegrándolo en cuestión de segundos.
Trató de recordar dónde se había fraguado la catástrofe. ¿Cuándo había abandonado el camino, perdiéndose en la bifurcación maliciosa, llena de fetos deformes?
Años atrás, había decidido sin mucho éxito, empezar a saltar las vallas, en vez de darles esquinazo.
Esta vez, iba a ser diferente, pues un brillo desconocido se instalaba en sus pupilas.
Era el brillo de la disconformidad, de la decepción, del cansancio acumulado tras las estaciones perdidas.
Lo que antes la lapidaba, ahora la hacía bostezar.
Silbando, se preparó unos spaghetti.



martes, 21 de diciembre de 2010

Bienaventurados aquellos que olvidan en cada despertar... como lo haces tú.

Hoy el perro de mi vecina, no me ha ladrado en el portal.
Debe ser que olisquea mi pena altanera y se compadece de mí. Me abofetearía cien veces y luego me quemaría a lo bonzo, mientras canto una cumbia norteña... ¡ Vaya forma de morir !
Son las cinco de la mañana... otra vez.
Me pican los ojos, pero no quiero dormir.
Evito soñarte atropellándome con algún vehículo pesado ó empujándome a algún precipicio de un puntapié.
Evito soñarte, a secas.
De repente, dejó de gustarte traerme otros planetas, para adornar mi mueble del salón.
De repente, mi vestidura más apetecible, era un klinex empapado.
Te desmarcas de mi mundo y la tierra se vuelve movediza.
Sobre mi techo, aún se ve la sombra de tus rodillas. Todavía te recuerdo bailando en mi pasillo.
¿ Qué cambió?
...Sí, ya sé que fuí yo.

 Me digo que no puedo estar así, al ver que las sonrisas se fueron con tu pijama por montera, a dormir a otra habitación.
Debo tener los pulmones como las paredes de la Refinería aquella, que me obligaba a subirme a un bús cada día libre. Cuando todavía mi diablo colorao, no surcaba las carreteras conmigo, dándome palique hasta que llegaba a mi destino.
Si, también sé que no me entiendes.
No me entiendo ni yo.
Me veo como el yunque que se aferra a tus piernas. Como la sopa caliente que abrasa tu lengua suave.
Persona " non grata".
Tu voz se ha vuelto cansada al otro lado del teléfono.
Calculo que tendrán que pasar dos o tres mil años ( tirando por lo bajo) para que vuelvas a pararte enfrente de mi silueta. Para entonces, ya seré una vieja verde.
A lo peor, hasta tengo gatos. 





domingo, 19 de diciembre de 2010

Ibuprofeno para el dolor del Alma.

Haces que mis querencias sean diminutivos del verbo herir.
Cumplo cadena perpétua en los pasillos del Purgatorio. Tu lecho se transforma en una tumba precoz para  las yemas de mis dedos, empapados de caricias retráctiles.
Donde había flores ahora hay hojas mustias, donde había ternura, ahora habita un rencor amargo.
Era como una niña ingénua persiguiendo tu sombra. Soy como una sombra persiguiendo aquella ingénua.
Era mejor así. Cuando jugaba a creérmelo todo. Cuando sentía que tus palabras eran regalos para mí, antes de averiguar que eran vallas publicitarias expuestas para la muchedumbre.
Me duele hasta la última terminación nerviosa pero más me duele  saber quién empuña el arma homicida.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Yo cubrirte de flores... tú tapiarme de tierra.

No sé por qué existen personas que hacen de su vida, una metralleta asesina.
Como quieren hacer daño con premeditación y alevosía.
Nadie sabe el daño intenso que pueden hacer, palabras escondidas tras un anonimato.
Nadie sabe lo que puede haber tras una foto sonriendo, tras comentarios jocosos y la ironía fingida.
Nadie sabe de ella.
Nadie... porque, si lo hubiera, no lo habría permitido nunca.
Nadie se acuerda de nadie.
Con las dos piernas rotas, se arrastraba buscando la salida. Estaba oscuro, ni siquiera se divisaba el letrerillo luminoso con la palabra " Exit".
Había dos finales para esa historia que nunca fue historia. Tan sólo fueron retales de retales que un día otros, habían dejado por imposible.
No se lo había buscado. Ni siquiera lo vio venir.
La única perdedora, subió a su tren imaginario, esperando que el maquinista demacrado, lo pusiera en marcha y la llevara lo más lejos posible de aquel pozo de excrementos.
Silencio... silencio absoluto. Ya no iba a pronunciar ni una palabra más, para así salvaguardar su orgullo agonizante.
Ya no iba a colocar soldados en la guerra sin tregua que alguien había iniciado sin su permiso.
Ya podían respirar tranquilos el aire viciado al que ellos querían llamar oxígeno.
Trató de ser una burbuja transparente y cálida en la que Él reposara su existencia agotada, en donde sus fantasmas durmieran sin alarmas sonoras.
De nada sirvió...
Con la conciencia tranquila, siguió esperando al conductor impuntual. Veía pasar escenas de los meses perdidos. Después de cada escena un 'por qué'.
El único destello de esperanza, era que un día se diera cuenta de su infame injusticia.
Cuando ella pudiera mirarle a los ojos con la indiferencia del dolor moribundo, para sólo preguntar las razones de su timo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un girasol para Su...avizar.

Las despedidas en Diciembre, son aún más frías. Tan sólo hacía días le decía: "no me dejes caer", aferrándose a una mata de pelo que le parecía la barandilla más firme y segura que había divisado jamás. La mata de pelo se hizo pelusa...desaparece con el soplido más pequeño.
Las cosas no siempre salen como uno quiere , pero en su letanía más abrupta, se autoconvencía que todavía quedaban soles por salir.
El pincel que llenaba de color su cuadro abstracto, reposaba ahora, en otro bote de pintura. Una más brillante y novedosa.
 Aguardaba su alma marchita, en el contenedor de los orgánicos. En esos donde se tira lo que se pudre, lo que caduca, lo que no hay manera de transformar en algo útil.
  Aquella mañana de locos, el viento se había puesto de su parte y rugía a modo de despertador.
- ¡ Sal de tu cueva, idiota ! ¡ Vuélvete a poner en pié !
A desgana y amainada por los contratiempos, se puso la misma ropa que la del día anterior. No se atrevía a mirarse en el reflejo de las ventanas.
Café tíbio y un cigarrillo como único alimento para su castigado estómago. El pobrecillo siempre las pagaba todas.
Nubarrones grises presagiaban tormenta, la misma que ahora había en su corazón.
No encontraba un paraguas por ningún sitio. ( ¿Dónde están las diéresis en el maldito teclado?)
No se le ocurría peor idea que la de mendigar amor. No se puede echar de menos a quién nunca se ha tenido. Lo de los clavos y las espinas, tampoco era buena idea.
TENÍA LA CABEZA LLENA DE MALAS IDEAS.
Pensándolo bien, la lección que había aprendido le serviría de por vida. Entonces... ¿ Por qué se sentía como un mar lleno de bolsas de plástico?
Como la Scarlatta O' Hara más ruinosa, miró la tierra que se le abría por delante y pensó que mañana sería otro día.
...Y otro...y otro...y otro...y...

martes, 7 de diciembre de 2010

Anacoreta

Tú quieres ser ídolo de masas
Yo quedarme sola en un vagón.
Tú eres quiniela de catorce
Yo no soy ni un cheque al portador.
Dices que si sólo adivinaras
esto que  no sé como llamar
no hubieras hecho un santuario de mi cama
ni guardado un sueño en mi cajón.

   Esta era una de las muchas ñoñeces que había escrito en su cuaderno verde. Eran restos de un personaje que nunca existió.
Abrumada por las circunstancias, decidió que tenía que extirparse cualquier rastro de una incertidumbre que nunca había sido más certera. Las contradicciones era el oxigeno que siempre repiraba.
Mientras se mojaba los labios con un ron barato, ultimaba los preparativos de su nueva mudanza.
-¿ A dónde iré ahora?- repetía...
Cualquier sitio lejos de tanta mentira premeditada, de tanto guión estudiado, de tanta patraña vomitiva.
La protesta doliente de su rodilla la hizo levantarse de su estado cuclillero.


 



     






lunes, 6 de diciembre de 2010

La chica del bar de la rotonda de mi casa.

 La chica del bar de la rotonda de mi casa, tiene un mal día, pero me ha regalado una sonrisa.

   Hoy he madrugado. Normalmente no tengo mucho que hacer un lunes por la mañana, únicamente regocijarme de la suerte que me proporciona mi trabajo, permitiéndome disfrutar de mis sábanas cuanto quiero.Aún así, no pospongo mucho tiempo mi puesta en marcha.
Como decía, no tengo mucho que hacer, pero hoy menos.
Es festivo.
No puedo inventarme una tarea que entretenga la inquietud de mis piernas, más que ir a comprar el pan del día y tomarme un café por mi cuenta.
Escogí un bar al azar.
Suelo elegir, para ir sola, esos que no llaman mucho la atención por su decoración. Siempre están medio vacíos y mi aplastante timidez (viene a visitarme tres días a la semana) no se siente amenazada.
De entrada aroma a madera vieja, a polvo empadronado en las estanterías, a aseos amarillentos con grifería que, al tocarla, te deja en los dedos olor a metal oxidado.
Mi mesa era cuadrada y pequeña, color miel gastada y unos surcos que recordaban que había llegado un día para quedarse.
Cojeaba un poco.
La salpicaban nombres propios, grabados con los cuchillos pequeños del croissant manofacturado.
Muchos nombres.
 Algunos encerrados en un corazón, algunos acompañados de adjetivos del libertinaje, otros ornamentados con dibujos varios...
 Como no venían a mi encuentro, me levanté y ojeé un par de periódicos que dormitaban sobre la barra, esperando encontrar alguno que me contara como le iba a mi querida Coruña.
 Llegaron a mis pabellones auditivos, unos murmullos que iban en aumento, hasta casi convertirse en discusión con decoro por el emplazamiento (gracias, los gritos me transforman en un avestruz ).
Un hombre con  voz aguardientosa, farfullaba algo sobre la sal de la tortilla. Ella se defendía diciendo que, ni era para tanto, ni era algo que le ocurriera sistemáticamente.
Arrastré algo que un día había sido un cenicero, para hacer de mi presencia una realidad. Tosí, sin fingir demasiado, (este invierno está siendo castigador con mis bronquios, el tabaco ayuda bastante, si...) saludé al taburete despellejado con un golpeteo contra el suelo, canturreé una canción de moda, hice una coreografía tipo película gringa, donde los vasos cobran vida y  te acompañan con aplausos y vitoreos, los cuadros se armaron de brazos e hicieron resonar unos tambores, repentinamente aparecidos en escena, tenedores y cucharas zigzagueaban en fila, bailando algo parecido a "La Macarena", la mugre de las botellas eran coristas de Gospel y abrían sus negras voces en segundas, terceras y quintas... ¡aquello era una fiesta por todo lo alto!. Fuí Judy Garland por un instante...( esto último es sólo una fantasía de mi volátil e infantil cabeza. No sucedió nada de eso. Y si ocurriera... no lo contaría. Paso de vacacionar en Hospitales Psiquiátricos, al menos por el momento. )
Por fín se hizo un silencio. Luego, física la Reprendida.
No sé muy bien en que variedad cromática catalogar su color de pelo.Creo que su intención era ser rojizo, pero se había quedado sólo en eso. Tonos marrones, por momentos negros, destellos cereza y , en los nacimientos, blanco-grisáceo.
Tenía una de esas caras que uno no recuerda. Que de entrada no llama la atención. Los ojos pequeños y pelados. En el entrecejo, un pliegue inconformista. 
No recuerdo más de su cara.
Vestía de azul marino. Un lunar campaba alegremente en un discreto escote.
Tendría unos cuarenta y tantos años. No creo que alguna vez alguien la hubiera considerado una belleza pero son sólo suposiciones, porque ¡el gusto es tan dispar...! ( a Dios gracias ).
Su expresión era de cansancio y malestar general. Tuve la impresión de que sus excursiones al reino de los patrones vociferantes, eran bastante frecuentes.
Pedí mi café, no sin cierto reparo por lo característico del mismo, no quería incordiarla más ( los que habéis compartido un café conmigo, sabéis de lo que hablo. Templado, clarito, con dos azucarillos...con espuma mejor.) aún así, me arriesgué a sugerir mi gusto por el recuelo, con toda la amabilidad que me fué posible.
Dejó de lado su disputa tortillera, relajó su entrecejo y me dedicó, sólo para mi, mi segunda sonrisa del día.
Como reza esa gran película de  Emir Kusturica : "La vida es un milagro ".







sábado, 4 de diciembre de 2010

Con canas y a lo loco

-Vete...no volveré a comer de tu mano.

   Dos cafés tibios yacían en la mesa, olvidados por unos labios ahora fruncidos en una mueca de forzada serenidad.

Abrió su armario con pronta decisión y allí estaba: el vestido hecho con su indiferencia, con su desdén, con las caricias que no vino a buscar...

Al rozar la piel con su tacto doloroso, erizósele el orgullo y un escalofrío -casi orgásmico- la estremeció.
-He muerto -pensó- me has matado...ahora vive en mi esa que tanto anhelas: la perra, la que no mira a quién, la que nunca te espera.

En el espejo dos sombras azuladas bajo sus ojos, cien nuevas arrugas en su sonrisa; en el cuello algún resto casi desvanecido de sus encuentros bajo las sábanas.

  Le había costado librar la batalla contra su añeja promesa de no darse a nadie, una constante excursión al muro de los lamentos y un dineral en tiritas que ocultaràn la herida sangrante.
Aún así, salió a la superficie y farfulló en su escueto lenguaje todo tipo de sueños románticos.
  Recordaba ahora el resultado final. 
Como llegó jadeante a contarle su realidad con el único propósito de descansar en su hombro( ¡ cuán dura había sido la escalada!)

Recordaba su rostro descompuesto y acusador que hicieron que la palabra desesperación fuera un estado idílico comparado con lo que estaba sintiendo.

 Le aconsejaba que bebiera de otras bocas, que se inyectara nuevas vitaminas, que se abrigara con nuevas ropas; le pedía que se mirara en otras pupilas, que se agarrara de otras manos y que se meciera con nanas extrañas... cuando TODO se volvía NADA si su olor no la rondaba.

Con sus disparatadas promesas la hirió sin querer.

Ahora debía devolverle todo el bien que le había hecho aunque con ello tuviese que hilvanar una gran mentira que le liberase de toda culpa.

Cobijada en sus  pocas ganas de volver a empezar, se dió cuenta de que se hacía vieja. 







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jueves, 2 de diciembre de 2010

¿ Alguien ha visto mi autoestima ?

Es bueno perdonarse a uno mismo. En ocasiones, el dolor nos ciega y nos hace ver más estúpidos de lo que en realidad somos.

  Hoy he tenido una jornada de lo más emocional. De mañana, quedé para unos cafés con unas amigas...unos cafés que se transformaron en vinos.Entre cafeína y nicotina, (y algún que otro Ribeiro) nos íbamos contando, los pulsos perdidos en los últimos tiempos.

El desastre, por primera vez, no iba conmigo.
 Narraba, la paloma herida, el vertedero más putrefacto que tenía en el estómago. Narraba, la gatita destetada, que no sabía donde encontrarse... y yo la entendí.

La entendí como parte de una misma especie, la entendí como un trozo más de sus miles de cristales esparcidos por toda la cafetería.
Yo, un día, me sentí así. 
No hace falta enamorarse, ni perder la cabeza por alguien,  para sentir la más absoluta de las decepciones. El preguntarse, una y otra vez , por qué ese alguien te traiciona de la manera más vil.
Compartes, de la manera más altruista, tus millones de cosas, tu dentro y tu fuera, tus pocos minutos en la tierra, compartes sin esperar nada a cambio...pero cuando te pagan con disparos a quemarropa, tu cuerpo empieza a menguar de tal manera, que hasta parpadear se te hace grande.
Luego llega, como un vecino incómodo al que nadie ha invitado a tu fiesta de cumpleaños, la fase de echarse la culpa, de engrandecer tus defectos, de sentirse un adefesio y creerte un timo absoluto para la raza humana.
Sentimos que todo carece de sentido porque esa persona no ha sabido valorarte, no ha visto los pequeños detalles que sólo se notan cuando no están. Creemos que todo acaba, que nunca vamos a volver a abrir las ventanas y vamos creando un circulo de desconfianza, del que sólo uno mismo va a salir perdiendo. Nos volvemos frágiles.
Esas criaturas malévolas, carentes de cualquier tipo de humanidad, no merecen que nos perdamos las risas que están por llegar, la gente buena que hemos de conocer, los atardeceres que todavía nos esperan, los besos sinceros de otras personas y tal vez la llegada del más verdadero de los amores.
Te sientes idiota por no haberlo visto venir.
Te sientes indefensa ante esa montaña de basura gigantesca.(Todavía no percibes su olor, pero huele fatal.)
Te sientes contrariada por sentir algo por alguien que en realidad no existe.( Es un fraude. Llóralo. Incinéralo. Esparce sus cenizas por el desagüe de la alcantarilla más cercana.)
Me costó tiempo entender que no falla nada en mí,( aunque tengo en mi haber, el saco de defectos más completo de la humanidad ) me costó asimilar que no sólo la maldad se paga con maldad, que la bondad también. Me costó volver a confiar en alguien y mucho más en mí, se me hizo cuesta arriba asumir mis meteduras de patas y encontrar el modo de subsanarlo sin salpicar...todo eso me costó y más...pero salí del hormiguero.
Sigo aquí, con mis altos y bajos, con mi mundo raro y mi sensación perenne de que no encajo en ningún sitio,  pero sigo aquí...Y TÚ también lo harás.

Lía que te lía

Brilla el cuidado que no tengo y del que presumo, cuando digo que mi conciencia va de mi parte, al apartarte de cada acto de los que se forma mi actitud.
Pero... es mentira y en cada trago que me sirvo, estás absorto y disperso, aún ignorandote me traiciono, y pensarte es el único fín.
Digo: " voy a cambiar de sistema decimal, métrico y hasta nervioso..." todo por poner tierra de por medio.
Para volver sólo con la ternura de la amiga que miento que soy ahora.
Esquivo tus pupilas por si me descubres indefensa.
Lo digo y no lo hago...¡ maldita de mi !.
Tú volverás, recitando con tu acento castigador ,cantos de sirenas y yo volveré a asir las barandillas.