jueves, 27 de enero de 2011

La Madriguera.

La Madriguera es un lugar atemporal.
Misteriosa es su ubicación y su fecha de avistamiento.
La Madriguera puede que no se encuentre en este Planeta.
Es el primer lugar que se te ocurre cuando las heridas supuran o cuando el ruido de la calle, hace que los oidos se desangren.
Es un "Nocturne" a piano de Chopin, un olor a hierba recién cortada...es una manta con manzanas rojas.
Creo que la mía tiene ruedas.
El escondite esquivo, se asoma en las oníricas noches sin luna, en el reflejo de las fotos de ayer, en cada despedida irremediable.
Hay quien no la halla nunca.
Hay quien la encuentra hecha de caoba, dando forma a un ataúd.
Aparece cuando llega el Olvido.
Cuando ya no importa donde estés, porque nada es ya imprescindible.
En el preciso instante que sabes que no te esperan en ninguna parte.
La Madriguera es el punto culminante de cualquier vida. Un remolino vertiginoso de soledad buscada y abrumadora paz.
Allí donde se unen los recuerdos de las sonrisas que esbozaste, de los que ya no están ni volverán... allí donde se juntan con los que llegan para quedarse, sin reclamar la Perfección.
Suave brisa marina que hace remolinos en tu pelo, que enreda tu falda en otras piernas que sientes, ahora, como tuyas.
La certeza absoluta de que has llegado.
Trazos curvilíneos bajo una mueca de sincera extenuación.

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