Partió la celeste nave a Universos remotos.
Desconectó alarmas y esfumó la dirección escrita en el buzón.
Dejóse prendida en La Tierra una antorcha incombustible, solitaria y endeble.
Anídan los pájaros en ramas de los árboles sin Primavera
No pían, no cantan, no vuelan...
Tiene mi nombre ahora, más de dos letras.
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