jueves, 3 de marzo de 2011

Ando buscando en los armarios, algún sueño que ponerme.
Uno que vista mis cenizas y mis ruinas.
Alguno que dé a mi desnudez el cobijo que le falta.

Evidentemente, no lo encuentro.

Serán de sal todas mis tardes venideras.
Serán de tíbia amargura,
de nombrarte hasta quedarme muda
de no oir tu voz en la respuesta.

¿Dónde está mi fé?
En lugar de dos vasos de sonrisas hay dos klinex de papel.
De mis ganas de nada nacen tus ganas impacientes de perderme.

Tú reirás sin notar mi ausencia.

Atenderás las apetencias de otro vientre de alquiler.
Cambiarás mis piernas por otras más intrépidas y veloces
Y sobre mullidos cabellos novedosos
dormirás los sueños que en tus paredes dejé.

Ando buscando quien era antes de entonces.
La busco en las maletas y en los cajones.
En las canciones, en los viejos amigos
en los nuevos sentidos que se me despiertan.

Ni rastro.

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