Dices que ya no quieres alimentar este motor
que es por mi bien el matarme de sed.
Gritas que ayer ya no es hoy
y que en tu mañana
ya no hay nada para mí.
Dices que todo cambia
que el aire se ha viciado
y que buscas una nueva dirección.
Me perdí en tus palabras
tan sola que hasta no me ví
reflejada en los escaparates
de las calles que nos vieron morir.
¿Sabes? sin nada no se está mucho mejor
pero al menos no me siento
como los retales de un vestido viejo.
No se puede con la frescura
de los peces recién pescados.
No se puede sólo armada
con un temblor caduco y congelado.
Tantas veces tengo ganas de decirte
que me invento conversaciones
en una casa imaginaria
donde sólo habito yo y tu ausencia desgarradora.
Necesito perdonarme las plegarias reiteradas
y ver mis manos vacías
con los párpados libres de lágrimas.
Fuimos lo que no se sabe
somos lo que nunca fuimos.
Tan insignificante para darme un nombre
que para tí no merecí.
Tan incompleta como para no estar a la altura
de reconocerme un hueco en tu "País de las Maravillas".
¿Cómo vas a querer guardarme en tu maleta
habiendo tantos tesoros en tus arcas?
Disimularé mis ganas de seguir a tus zapatos
cuando, tal vez, nos crucemos
y no sea yo la que frote tu nariz.
Desaparecerás en los años, sin saber
la magnitud de lo que has hecho conmigo.
Que no quise sólo tus buenos ratos...
También los malos, los peores y los que ya nunca veré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario