jueves, 30 de diciembre de 2010

Tic...tac...

Se cerraron nuevamente las ventanas, asfixiando sus córneas y su esperanza.
Es dificil volver a empezar, cuando no se tienen las ganas precisas.
Un mal día, las cosas se tornan distintas, cambian las personas, se aburren de tu voz, se cansan de tu firmamento particular, giran las prioridades, se enfrían las complicidades... sin que puedas hacer nada.
No sé de quién era la canción que rezaba que " el camino se hace andando, pero un desierto es un desierto" ( siempre he sido fatal para recordar ese tipo de cosas)
Sus desiertos son inmensos y extremos, desprovistos de oasis y cantimploras, de noches sin estrellas y escorpiones sibilinos.
Sus desiertos son eternos.
Su sofá, se ha vuelto callado y taciturno. Ya carece de emoción.
Inventando nuevas maneras de pasar las horas muertas, se ha encontrado con viejos enemigos.
Aquellos que la atormentaban en la temida hora de dormir, aquellos que azuzaban inquietudes con situaciones inverosímiles, aquellos que no debieron volver y, sin embargo, volvieron.
Le aventuran nuevos horizontes de colores alegres y  ella asiente con ridículas sonrisas, aunque sabe que es mentira, se conoce. Sabe que ya nada va a llegar.
Se pregunta una y mil veces que le falta para estar donde quiere estar y entonces, comprende que le falta TODO.

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