domingo, 19 de diciembre de 2010

Ibuprofeno para el dolor del Alma.

Haces que mis querencias sean diminutivos del verbo herir.
Cumplo cadena perpétua en los pasillos del Purgatorio. Tu lecho se transforma en una tumba precoz para  las yemas de mis dedos, empapados de caricias retráctiles.
Donde había flores ahora hay hojas mustias, donde había ternura, ahora habita un rencor amargo.
Era como una niña ingénua persiguiendo tu sombra. Soy como una sombra persiguiendo aquella ingénua.
Era mejor así. Cuando jugaba a creérmelo todo. Cuando sentía que tus palabras eran regalos para mí, antes de averiguar que eran vallas publicitarias expuestas para la muchedumbre.
Me duele hasta la última terminación nerviosa pero más me duele  saber quién empuña el arma homicida.

3 comentarios:

  1. Quieres que baje al infierno
    a prenderle fuego
    a tus cigarros,
    luego te pones tan tierno
    solo es un juego,
    tirarme al barro,
    pegas donde mas duele,
    cada vez duele mas.
    Y como voy a discutir,
    si las suelas de mis botas,
    corren como dos idiotas,
    siempre detras de ti,

    (Cristina y los Subterraneos)

    De Pedro, para colaborar en tu Blog

    ResponderEliminar
  2. Conozco esa canción, Pedro. De hecho, cuando todavia existían los vinilos, quemaba el dico de Christina y Los Subterráneos a todas las horas. "Mil pedazos" era mi favorita. ¡ Qué lujazo que colabores en mi Blog!. Últimamente ando un poco grisácea, pero espero que sea pasajero.

    ResponderEliminar
  3. Bueno,es un placer y un honor poner mis humildes palabras en este rincon tan personal tuyo, como es esta, "tu pequeña casita", lo del gris ha de ser porque estas a tono con el tiempo por ahí. Ya se te pasará...

    ResponderEliminar