Hoy el perro de mi vecina, no me ha ladrado en el portal.
Debe ser que olisquea mi pena altanera y se compadece de mí. Me abofetearía cien veces y luego me quemaría a lo bonzo, mientras canto una cumbia norteña... ¡ Vaya forma de morir !
Son las cinco de la mañana... otra vez.
Me pican los ojos, pero no quiero dormir.
Evito soñarte atropellándome con algún vehículo pesado ó empujándome a algún precipicio de un puntapié.
Evito soñarte, a secas.
De repente, dejó de gustarte traerme otros planetas, para adornar mi mueble del salón.
De repente, mi vestidura más apetecible, era un klinex empapado.
Te desmarcas de mi mundo y la tierra se vuelve movediza.
Sobre mi techo, aún se ve la sombra de tus rodillas. Todavía te recuerdo bailando en mi pasillo.
¿ Qué cambió?
...Sí, ya sé que fuí yo.
Me digo que no puedo estar así, al ver que las sonrisas se fueron con tu pijama por montera, a dormir a otra habitación.
Debo tener los pulmones como las paredes de la Refinería aquella, que me obligaba a subirme a un bús cada día libre. Cuando todavía mi diablo colorao, no surcaba las carreteras conmigo, dándome palique hasta que llegaba a mi destino.
Si, también sé que no me entiendes.
No me entiendo ni yo.
Me veo como el yunque que se aferra a tus piernas. Como la sopa caliente que abrasa tu lengua suave.
Persona " non grata".
Tu voz se ha vuelto cansada al otro lado del teléfono.
Calculo que tendrán que pasar dos o tres mil años ( tirando por lo bajo) para que vuelvas a pararte enfrente de mi silueta. Para entonces, ya seré una vieja verde.
A lo peor, hasta tengo gatos.
Heyyy... perdona, lo de los gatos non esta mal eh???? y echo muuuuxo de menos a Calixta... jummmm
ResponderEliminarSi...bueno... yo me refería a ese viejo mito de que las solteronas acaban teniendo gatos para paliar su soledad. Tengo que escribir mejor, para que se me entienda.
ResponderEliminar