martes, 21 de diciembre de 2010

Bienaventurados aquellos que olvidan en cada despertar... como lo haces tú.

Hoy el perro de mi vecina, no me ha ladrado en el portal.
Debe ser que olisquea mi pena altanera y se compadece de mí. Me abofetearía cien veces y luego me quemaría a lo bonzo, mientras canto una cumbia norteña... ¡ Vaya forma de morir !
Son las cinco de la mañana... otra vez.
Me pican los ojos, pero no quiero dormir.
Evito soñarte atropellándome con algún vehículo pesado ó empujándome a algún precipicio de un puntapié.
Evito soñarte, a secas.
De repente, dejó de gustarte traerme otros planetas, para adornar mi mueble del salón.
De repente, mi vestidura más apetecible, era un klinex empapado.
Te desmarcas de mi mundo y la tierra se vuelve movediza.
Sobre mi techo, aún se ve la sombra de tus rodillas. Todavía te recuerdo bailando en mi pasillo.
¿ Qué cambió?
...Sí, ya sé que fuí yo.

 Me digo que no puedo estar así, al ver que las sonrisas se fueron con tu pijama por montera, a dormir a otra habitación.
Debo tener los pulmones como las paredes de la Refinería aquella, que me obligaba a subirme a un bús cada día libre. Cuando todavía mi diablo colorao, no surcaba las carreteras conmigo, dándome palique hasta que llegaba a mi destino.
Si, también sé que no me entiendes.
No me entiendo ni yo.
Me veo como el yunque que se aferra a tus piernas. Como la sopa caliente que abrasa tu lengua suave.
Persona " non grata".
Tu voz se ha vuelto cansada al otro lado del teléfono.
Calculo que tendrán que pasar dos o tres mil años ( tirando por lo bajo) para que vuelvas a pararte enfrente de mi silueta. Para entonces, ya seré una vieja verde.
A lo peor, hasta tengo gatos. 





2 comentarios:

  1. Heyyy... perdona, lo de los gatos non esta mal eh???? y echo muuuuxo de menos a Calixta... jummmm

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  2. Si...bueno... yo me refería a ese viejo mito de que las solteronas acaban teniendo gatos para paliar su soledad. Tengo que escribir mejor, para que se me entienda.

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