martes, 7 de diciembre de 2010

Anacoreta

Tú quieres ser ídolo de masas
Yo quedarme sola en un vagón.
Tú eres quiniela de catorce
Yo no soy ni un cheque al portador.
Dices que si sólo adivinaras
esto que  no sé como llamar
no hubieras hecho un santuario de mi cama
ni guardado un sueño en mi cajón.

   Esta era una de las muchas ñoñeces que había escrito en su cuaderno verde. Eran restos de un personaje que nunca existió.
Abrumada por las circunstancias, decidió que tenía que extirparse cualquier rastro de una incertidumbre que nunca había sido más certera. Las contradicciones era el oxigeno que siempre repiraba.
Mientras se mojaba los labios con un ron barato, ultimaba los preparativos de su nueva mudanza.
-¿ A dónde iré ahora?- repetía...
Cualquier sitio lejos de tanta mentira premeditada, de tanto guión estudiado, de tanta patraña vomitiva.
La protesta doliente de su rodilla la hizo levantarse de su estado cuclillero.


 



     






3 comentarios: