Es bueno perdonarse a uno mismo. En ocasiones, el dolor nos ciega y nos hace ver más estúpidos de lo que en realidad somos.
Hoy he tenido una jornada de lo más emocional. De mañana, quedé para unos cafés con unas amigas...unos cafés que se transformaron en vinos.Entre cafeína y nicotina, (y algún que otro Ribeiro) nos íbamos contando, los pulsos perdidos en los últimos tiempos.
El desastre, por primera vez, no iba conmigo.
Narraba, la paloma herida, el vertedero más putrefacto que tenía en el estómago. Narraba, la gatita destetada, que no sabía donde encontrarse... y yo la entendí.
La entendí como parte de una misma especie, la entendí como un trozo más de sus miles de cristales esparcidos por toda la cafetería.
Yo, un día, me sentí así.
No hace falta enamorarse, ni perder la cabeza por alguien, para sentir la más absoluta de las decepciones. El preguntarse, una y otra vez , por qué ese alguien te traiciona de la manera más vil.
Compartes, de la manera más altruista, tus millones de cosas, tu dentro y tu fuera, tus pocos minutos en la tierra, compartes sin esperar nada a cambio...pero cuando te pagan con disparos a quemarropa, tu cuerpo empieza a menguar de tal manera, que hasta parpadear se te hace grande.
Luego llega, como un vecino incómodo al que nadie ha invitado a tu fiesta de cumpleaños, la fase de echarse la culpa, de engrandecer tus defectos, de sentirse un adefesio y creerte un timo absoluto para la raza humana.
Sentimos que todo carece de sentido porque esa persona no ha sabido valorarte, no ha visto los pequeños detalles que sólo se notan cuando no están. Creemos que todo acaba, que nunca vamos a volver a abrir las ventanas y vamos creando un circulo de desconfianza, del que sólo uno mismo va a salir perdiendo. Nos volvemos frágiles.
Esas criaturas malévolas, carentes de cualquier tipo de humanidad, no merecen que nos perdamos las risas que están por llegar, la gente buena que hemos de conocer, los atardeceres que todavía nos esperan, los besos sinceros de otras personas y tal vez la llegada del más verdadero de los amores.
Te sientes idiota por no haberlo visto venir.
Te sientes indefensa ante esa montaña de basura gigantesca.(Todavía no percibes su olor, pero huele fatal.)
Te sientes contrariada por sentir algo por alguien que en realidad no existe.( Es un fraude. Llóralo. Incinéralo. Esparce sus cenizas por el desagüe de la alcantarilla más cercana.)
Me costó tiempo entender que no falla nada en mí,( aunque tengo en mi haber, el saco de defectos más completo de la humanidad ) me costó asimilar que no sólo la maldad se paga con maldad, que la bondad también. Me costó volver a confiar en alguien y mucho más en mí, se me hizo cuesta arriba asumir mis meteduras de patas y encontrar el modo de subsanarlo sin salpicar...todo eso me costó y más...pero salí del hormiguero.
Sigo aquí, con mis altos y bajos, con mi mundo raro y mi sensación perenne de que no encajo en ningún sitio, pero sigo aquí...Y TÚ también lo harás.
Cuantas flores tendré que enviarme para ver la primavera...
ResponderEliminarMi pregunta era:"¿Cuántos cubatas tendré que beberme para olvidar la Primavera...?"
ResponderEliminarYo nunca fuí la tierna doncella que espera dócil en la alcoba.Nunca fuí la amante enamorada ni la quinceañera que suspira...eres afortunada. Tú has sentido Amor,(aunque ahora intuyo que es un estado de lo más ingrato y contradictorio) así que...¡quédate con eso, sorbete los mocos y enfrentate con lo que llega.!
Me encanta amar... y seguiré amando... aunque sea indiferente...
ResponderEliminar