No siempre.
Sólo en esos días en que uno necesita "ir a casa".
Me siento y enciendo un cigarro con la tenue esperanza de fumárnoslo a medias.
Toda tu calle huele a Mayo del 2010.
Si la nostalgia dejase de gritarme, creo que podría escuchar nuestras voces, nuestras risas...también nuestros reproches.
Si mi locura dejase de protegerte, creo que podría escuchar cada una de mis lágrimas.
Cerré aquella puerta creyendo dejarlas dentro, pero si he de ser sincera tu ausencia también me hace llorar.
Es entonces cuando me pregunto cual es la diferencia del "dolor contigo" al "dolor sin ti".
Miro mi reloj imaginario y empiezo a sentir la impaciencia de no verte salir.
¿Sabes?...como siempre aquí está lloviendo y detesto la impuntualidad.
Jugueteo con las puntas de mi pelo mientras intento ver si hay luz en tu ventana.
Cierro los ojos intentando adivinar tus pasos por la escalera.
De vez en cuando me siento delante de tu portal.
No siempre.
Sólo en esos días en que se me olvida que hace 152 días que te fuiste.
Me siento y enciendo un cigarro con la leve esperanza de que tú también, de vez en cuando,
te acuerdes de mí.
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